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REFLEXIÓN SOBRE LA ORACIÓN.

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miércoles, 6 de mayo de 2015

TODOS NECESITAMOS DE DIOS Y DE NOSOTROS MISMOS...ÉL NOS DOTÓ DE HERMOSOS REGALOS COMO SON LA VIDA Y LOS DONES, PARA QUE CADA CUAL BRILLE CON SU PROPIA LUZ.


Necesitamos a los demás, no podemos lograr nuestros propósitos solos. ¿Qué tiene de bueno lograr el éxito si no hay nadie con quien compartirlo, quien lo reconozca o lo celebre con nosotros?
Necesitamos el apoyo de aquellos que amamos y de igual forma ellos nos necesitan a nosotros.
Viviremos vidas mejores, más sanas y largas si trabajamos unidos. La autosuficiencia total es una ilusión egoísta, una utopía . Lograremos mucha más fuerza al cooperar, al salirnos de nuestra zona de confort y
ayudar a los demás, dejando  el ego a un lado y armarnos de valor para tenderle la mano incluso a aquellos que nos hieren y nos han hecho daño. Ya que en la forma en que  tratamos a los demás, en esa misma forma inconscientemente nos tratamos a nosotros mismos.. 

Si averiguáramos lo que los demás necesitan, y le pusiéramos un poco de atención a las personas que amamos y que nos rodean, podremos determinar el mejor modo de ayudarlos.
Y, mientras tanto, descubriremos que es imposible ayudar al otro sin beneficiarnos.
Existe una ley espiritual que dice: “Todo lo que deseas para ti, ofrécelo primero, y volverá a ti multiplicado”.
De eso se encarga  el Universo cuando lo hacemos de forma desinteresada. Pues la intención del corazón mueve montañas, nos mantiene unidos y nos proporciona la felicidad que necesitamos para vivir en paz…

LAS PERSONAS SON REGALOS
Las personas son regalos que la vida me ha dado.
Y como todos los regalos, llegan envueltas.
Algunas vienen envueltas en forma muy bella, otras de una manera menos atractiva, y otras cerradas con gran rigidez.
Algunas llegan maltratadas, pero otras llegan como
"Entrega Especial".

Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de esto,
ya que es muy fácil equivocarse y juzgar el contenido por el estuche.
A veces el regalo se abre con facilidad;
otras veces se necesita la ayuda de otras personas.
Tal vez porque tienen miedo, quizá antes fueron heridas
y no quieren ser lastimadas de nuevo.
Pudo ser que alguna vez se abrieron y fueron desechadas.
Quizá ahora se sienten más bien como "cosas", que como seres humanos.
Yo soy una persona.
Como todas las demás personas, también soy un regalo.
Poseo una bondad que es sólo mía, y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura.
Tal vez temo decepcionarme, quizá no confío en lo que llevo dentro,
o puede ser que en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo.
Somos obsequios de Dios, unos para otros.
Es difícil pensar que aquel que me ha lastimado,
es también un regalo de Dios.
Pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada y no nos quedamos con ella, seguramente encontraremos un hermoso regalo,
pues de cada suceso Dios nos tiene una enseñanza
para crecer en su amor y en nuestra fe.
Nosotros mismos podemos tener una envoltura maltratada por el tiempo o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso,
pues quien lo puso ahí es nuestro Creador.
Sólo tenemos que ver hacia adentro y estar listos para darnos.
Descubre en tu interior todos los dones con los que El Señor te conformó
y sé el digno regalo para los que te necesitamos...
BENDICIONES .

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