REFLEXIÓN SOBRE LA ORACIÓN.

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sábado, 6 de febrero de 2016

CUANDO TODOS LOS PROBLEMAS ESTÁN SOBRE TI...SI TIENES FE VIENE DIOS Y ALIGERA TU CARGA Y TE MUESTRA SENDEROS SEGUROS POR DONDE CAMINAR...

Cuando los demás te defrauden. Cuando muchos te abandonen. Cuando pienses que estás solo. Mira hacia arriba... Dios siempre te será FIEL.
Hoy le doy GRACIAS a DIOS porque respiro, camino, veo, hablo y porque me regala un día más de vida.
Tengo fe en Jesús Porque sin buscarlo, Él me encontró; lo vi cuando cerré mis ojos y abrí mi corazón.
La fe en Dios hace de tu peor día el primero de una nueva etapa, mucho mejor.
Confía y duerme en paz, sabiendo que DIOS, tiene todos tus asuntos en Sus Manos.
Cuando DIOS ocupa el primer lugar en tu vida, todas las piezas restantes de tu vida encajan alrededor de Él, en un orden perfecto.
 Dios es el que salva. Dios es el que cura. Dios es el que sana. Tan solo tenemos que creer en Él para comenzar a recibir sus bendiciones...


Concluye el primer mes del año, un tiempo nuevo en nuestra vida. Ya nos decía Heráclito que «todo pasa», célebre idea que se ha transformado en principio filosófico. Sucede en nuestra vida como con el televisor; el mando permite cambiar los canales y los programas se van sucediendo hora a hora anulando el anterior. La pantalla de plasma no cambia, diferentes son las imágenes que emite. A los hombres nos sucede lo mismo: lo que permanece es el mundo, pero somos nosotros los que nos vamos uno tras otro.

Somos como huellas en la arena. Damos un paso en la orilla y unos minutos más tarde las olas se ocupan de borrarlas. Pero hay algo que no pasa en nuestra vida: Dios, y con Dios la fe. La única forma de que nuestra vida no quede anulada es seguir siempre la voluntad del Señor, confiar y adherirse a Él, unirnos a su amor y misericordia.

¡Señor Dios, eres mi Padre amoroso, que siempre me estás esperando y que estás atento a lo que me sucede en cada momento de mi vida! ¡Que mi oración te llegue hoy a ti como un aliento de esperanza y un grito de confianza que brota de la pobreza de mi corazón! ¡Señor, si en ocasiones tienes que denegar mi plegaria cuando te pido algo inconveniente o inútil, dame aquello que realmente necesito y mantén viva mi confianza de que tú eres un Padre bueno y cariñoso! ¡Y cuando me veas, Señor, desalentado, temeroso o negligente, haz que siga caminando hacia adelante con esperanza; hazme vigilante en la oración, para que sea capaz de percibir vivamente la venida de tu Hijo! ¡Que Jesús camine junto a mi por el camino que nos ha mostrado, para que me conduzca hacia Ti!...
Cuando estoy en problemas o cuando soy feliz miro al cielo, porque que de allá proviene todo lo que tengo y lo que quiero.
La llave que abre la puerta a la bendición de Dios se llama Fe. Y el único que te conduce al cielo es ¡JESUCRISTO!
El SEÑOR es mi respuesta en la necesidad, mi refugio en la tormenta, mi consuelo en la tristeza, mi fortaleza en la debilidad.
Nadie podrá determinar ni impedir lo que Dios ya ha decretado para tu vida...
Dios te ama y espera que tu le abras tu corazón...

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