REFLEXIÓN SOBRE LA ORACIÓN.

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viernes, 18 de octubre de 2013

HERMOSO MENSAJE DEL SEÑOR JESÚS PARA TI...NO TE LO PIERDAS.


MENSAJE DEL SEÑOR JESÚS PARA TI.

No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que 


me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías 

a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una 

súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el 

de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese 

actualmente por ellos. 

Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones 

generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para 

atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, 

de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves 

padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los 

amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.

Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. 



Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del 

corazón; ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por 

aquellos que tu corazón especialmente ama?...

¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto?... Cuéntamelo todo 


minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? 

¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? 

¿qué desearías hacer por ellos?...

¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer


algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que 

viven quizás olvidados de Mí?...

¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma


 desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? 

¿quién lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a 

mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas. 

¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, 

que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en 

brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; 

todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller,

 a la familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata 

conversación que hemos tenido aquí los dos, has creído, has tenido fe 

y has abierto las puertas de tu interior, para sentir Mi, amor y Mis 

palabras para ti. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, 

recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. 

vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado 

a Mi servicio. 



En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, 

nuevos consuelos.

Jesús


Gracias Señor Jesús por entregarnos Tu amor y 

bendición cada día.

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