REFLEXIÓN SOBRE LA ORACIÓN.

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martes, 17 de abril de 2012

ORACIONES Y TESTIMONIOS....EL AMOR DE DIOS.


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“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.”
(1 Juan 4:9)
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Cuando recién empecé en el camino de Dios, hubo una
noche en la que me sentía sola y vacía, esa noche yo le decía a Dios con lágrimas en mis ojos: “Dios, cómo puedes amarme si yo no soy nada”, yo no conocía el valor que Dios me había dado, seguí llorando y recuerdo que le hice una pregunta: “Dios, ¿en verdad me amas?”.
Ninguno de nosotros tenemos la capacidad de comprender al cien por ciento el amor que Dios siente por nosotros; y no necesitamos comprenderlo, solo disfrutarlo. La Biblianos enseña que el amor de Dios es infinito. “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).
Déjame decirte que entendí que no debo pasar un día sin sentir el amor que Dios me da. Aprendí que solo el me amará como nadie más lo podrá hacer. Creo en el amor que me da mi familia y lo gente que me rodea, es bonito sentirte amado por la gente que amas, pero ninguno de ellos se compara a lo que Dios siente por mí. Es por eso que lo llamo el verdadero amor, porque como dice la Palabrael amor de Dios “nunca deja de ser” (1 Corintios 13:8a).
 


“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.
Salmos 16: 11.


Desde que te conocí, aprendí lo que es vivir,
Mi vida empezó a tener sentido mi Dios.
Viene pruebas, problemas, duda, afán, pero nada me robara la paz,
Nada me puede arrebatar el gozo que solo TÚ me has dado.
En todo tiempo te alabo, en tu presencia danzo, canto,
Mi rostro se inunda de sonrisas,
Con solo saber que estás conmigo todos los días de mi vida
Y que mi fortaleza viene de ti.
¿Por qué desanimarme, porque bajar mi rostro?
Si puedo mirar al cielo y ver tu grandeza,
Saber que el Todopoderoso está en mi.
Despojándome de lo que no viene de ti
Ignorando la aflicción, porque soy un hijo (a) de Dios
Que se deleita porque puede vivir en libertad
Y sonreír.
Todos me podrán dar la espalda,
Mas yo sé que valgo la sangre de mi Jesús,
Por esa razón mi ser se inunda de felicidad,
De gozo, de paz,
Porque tú te llevaste el dolor y ahora en mi solo hay alabanzas para ti.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
Salmos 42: 5


ANGELA HERNANDEZ.

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