REFLEXIÓN SOBRE LA ORACIÓN.

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miércoles, 9 de enero de 2013

¡QUE QUIERES TU PARA ESTE AÑO? Y ¿ QUE QUIERE DIOS PARA TI?....




Estamos comenzando un nuevo año y como cada año siempre tratamos de 

proponernos metas que alcanzar para que al terminar el mismo podamos 


evaluar cuanto avanzamos y que cosas logramos.

Para poder comenzar este nuevo año de buena forma debemos dejar atrás todo 


lo malo que en el año anterior nos paso, reciclar aquellas cosas que nos pueden


 servir en este nuevo y ver hacia delante con la mente puesta en que es un año


 de nuevas oportunidades.

El problema de muchos de nosotros es que quedamos como marcados por 


experiencias negativas del pasado, permitimos que aquello que nos afecto 


quede allí anidado y muchas veces no queremos entender que lo pasado, ya 


paso.



Quizá muchos de los que hoy me leen tuvieron un año muy difícil, con 


experiencias bastante dolorosas, sin embargo hoy estamos en un nuevo año, y 


nada te tiene que hacer pensar que en este nuevo año te ira igual o peor, al 


contrario, es bueno pensar que estamos en un año de nuevas oportunidades, 


en donde lo que hice mal el año pasado, en este nuevo lo puedo hacer bien.

Y es que yo siempre he sido de la opinión que lo malo que nos pasa nos ayuda a 


no volver a cometer los mismos errores, nos hace crecer, nos aumenta la fe, 


pero sobre todo nos hace mas fuertes.



El Apóstol Pablo decía: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya 


alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y 


extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo 


llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14 (Reina-Valera 1960). 


Eso es lo que nosotros debemos imitar, olvidar lo que queda atrás y 


extendernos a lo que está delante.

Cada uno de nosotros debemos entender que no podemos quedarnos postrados


 por tropiezos del pasado, debemos levantarnos y proseguir hacia nuestra 


meta que es agradar a Dios.



La culpabilidad por los errores que cometemos puede ser un gran obstáculo 


para avanzar en este nuevo año, por ello debemos comprender que Dios no 


quiere que nos detengamos, sino que avancemos sin temor. Si te sientes 


culpable por algo de lo cual ya le pediste perdón a Dios, debes de entender que 


ya fuiste perdonado. Recuerda que la Biblia nos enseña que cada mañana la 


misericordia de Dios se renueva sobre nuestra vida: “Por la misericordia de 


Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.


 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Lamentaciones 3:22-23 


(Reina-Valera 1960).



Hoy es un buen día para comprender que este año será especial porque Dios 


está de nuestro lado. Que no importa lo que sucedió en el pasado, puesto que 


este día al despertar la misericordia de Dios te cubrió y te dio la oportunidad 


de comenzar de nuevo.

Hoy tú y yo decidimos que es lo que queremos para nuestra vida. Podemos 


elegir entre estar triste por lo ocurrido en el pasado o ver hacia delante 


confiando en que lo haré mejor, porque ahora he aprendido de mis errores.

¡Levántate!, has que Dios sonría al ver tu determinación de hacer las cosas 


mejores en este año. Que Dios al ver tu corazón vea el corazón de una persona 


que acepta sus errores, pero que al mismo tiempo esta dispuesta totalmente a 


mejorar. Entonces, Dios se alegrará y te usará de una manera poderosa para su 


Gloria y su Honra.



¡Este es un año de nuevas oportunidades!


Si tienes sueños de llegar lejos, da el paso correcto amenizado por la oración y ayuno, pero sobre todo, recuerda: Sin fe es imposible alcanzar grandes logros, sin santidad nadie vera las reservas escondidas que Dios tiene para su creación. No importa si se trata de un pequeño paso, lo importante es que puede ser el más grande paso que puedes dar por el momento.



Antes de conquistar tus sueños, metas y llegar al éxito, recuerda, que en el camino enfrentarás dificultades y situaciones que te desanimarán y te quitarán el aliento, pero no temas ya Jesús venció todo por ti. Cuando esas dificultades se presentan, date por bendito (a) porque tus caminos son más grande de lo que tu crees. No hay victorias sin dolor, no hay luz sin antes que salga la oscuridad. Solo mira la vida de Jesús un hombre que fue bendito desde el vientre de su madre para bendecirnos hasta este día con su amor, su misericordia, su perdón y su fidelidad. Entonces si quieres ser bendecido (a), es momento que comiences a bendecirte con la presencia de Dios en tu vida.

Recuerda que el más íntimo dialogo con Dios, es la oración



¡Este es un año de bendiciones para ti y familia!
Solo ten fe, Dios siempre quiere lo mejor para ti..

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